|
Su primer contacto con la urna fue en julio de 2002, en una reunión organizada por un coleccionista de Tel Aviv, el ingeniero Oded Golan, de 51 años, quien la habría adquirido en un remate quince años atrás, por una cifra entre 200 y 700 dólares. El presunto vendedor, un comerciante árabe, le habría informado que provenía de Silwam, un barrio al este de Jerusalén.
Según los estudios de Lemaire, este osario data del año 63 d.C. y posee una inscripción en arameo (la lengua más usada por los judíos en los tiempos de Jesús), grabada en una de sus caras laterales, que dice: "Ya'akov bar Yosef akhui di Yeshua": "Jacobo (o Santiago), hijo de José, hermano de Jesús".
Estos osarios, al igual que el tipo de letra cursiva, fueron utilizados por los judíos entre los años 20 a.C. y 70 d.C., para guardar los huesos de sus seres queridos luego de que el cadáver se desintegraba tras estar enterrado cerca de un año.
Las pruebas de laboratorio, realizadas por el Servicio Geológico de Israel, confirman que la piedra caliza del osario provino de la serranía de Scopus (que incluye el bíblico Monte de los Olivos), entre los siglos I y II d.C., y que la pátina de estructura en forma de coliflor que la cubre, indica que ha permanecido durante centurias en una cueva. La ausencia de productos químicos modernos, desgarros en la pátina y marcas en la piedra hechas con herramientas modernas, confirman la autenticidad de la pieza.
Los nombres grabados en el osario (Jacobo o Santiago, José y Jesús), eran muy comunes en el antiguo Jerusalén: Lemaire estima que pudo haber al menos veinte Jacobos en la ciudad, con hermanos llamados Jesús y padres llamados José. Pero es difícil que haya habido más de un Jacobo con un hermano de tal importancia, que ameritase la mención en su osario; esto indicaría que se trataba de una figura muy conocida.
Si se comprueba la teoría del filólogo francés, esta urna sería la primera referencia arqueológica sobre Jesús procedente del primer siglo. Hasta hoy, el objeto más antiguo en el que aparece el nombre del Nazareno es un fragmento del Evangelio según Juan, en un papiro que data aproximadamente del año 125 d.C.
Ficha técnica del hallazgo
Ubicación Un suburbio de Jerusalén llamado Silwan Época estimada de construcción Año 63 d.C. Edad estimada del osario 1940 años Tamaño Largo: 50,5 cm en la base 56 cm en la parte superior ancho: 25 cm; alto: 30,5 cm. Peso 45 libras (20,4 kg) Color Arena Material de construcción Piedra caliza Lengua de la inscripción Arameo Tipo de letra Cursiva Sentido de la escritura De derecha a izquierda
La inscripción Así como el antiguo hebreo, el arameo fue también llamado lengua semítica (basado en la clasificación de grupos de lenguas mundiales del siglo XIX). Semítico era el término aplicado a las lenguas derivadas de la hablada por Shem, el hijo de Noah. El hebreo y el arameo están estrechamente ligados por su estructura lingüística. Ambas lenguas se leen de derecha a izquierda y son escritas con un trazo alfabético simple derivado del alfabeto fenicio de Cana (en oposición a los complejos signos cuneiformes, pictográficos y hieroglíficos).
El arameo era la lengua común en Medio Oriente durante la primera centuria d.C. Con la diáspora de los judíos del Reino de Judea durante el período del primer exilio (586 a.C.), el uso del hebreo antiguo había cesado, excepto por quienes mantenían los textos religiosos.
Los judíos en el exilio de Babilonia, aprendieron rápidamente a hablar en la lengua administrativa y de negocios de la región: el arameo. Con su retorno a Jerusalén, bajo la protección de Persia en 539 a.C., el arameo continuó siendo la lengua de comunicación cotidiana.
Muchos de los registros legales de los rollos del Mar Muerto (siglo 4 a.C.), fueron escritos en arameo. Jesús de Nazareth y los apóstoles hablaban arameo. Siguiendo la dispersión de la cristiandad a través de la misión de Pablo a los gentiles, el griego comenzó a convertirse en la lengua de la nueva religión.
Sobre un inventario de 900 osarios hallados, más de 200 poseen inscripciones: 143 en arameo, 73 en griego, 14 bilingües arameo-griego, 2 en latín y 2 en arameo oriental. Las diferentes lenguas utilizadas, son el reflejo de los distintos países donde los judíos han vivido la diáspora.
Osarios en la Jerusalén herodiana En la Jerusalén herodiana (del 37 a.C. al 70 d.C), existía la creencia en la venida del Mesías, asociada a la idea de la resurrección de la muerte, como fue anticipado por los fariseos. Por lo tanto era importante mantener juntos los huesos de cada individuo, para permitir a la carne (que llevaba los pecados de la persona) descomponerse. Por otro lado, el espacio en los cementerios era escaso y existía la regla del entierro "el mismo día". Por ello, se convirtió en una práctica común, ubicar durante un año el cadáver en una cripta, para permitir la desintegración de la carne. Luego los huesos eran juntados y transferidos a un osario, generando espacio para los muertos más recientes.
Estos osarios podían o no tener lados trapezoidales, pequeñas patas en las esquinas; una parte superior chata, curvada o con remate triangular; un nicho para acomodar la tapa; pintura roja uniforme con decoración esculpida, formas de estrella de 6 puntas incluidas en círculos, y un borde para la decoración tallada a cincel.
El Osario de Jacobo tiene muchos de los elementos característicos de la tradición judía de este período (lados trapezoidales, un nicho para la tapa y un marco tallado en el costado conteniendo la inscripción); pero no tiene patas, y sus lados están más finamente terminados. En el lado sin inscripción hay un tenue surco con una estrella dentro de un círculo, y manchas remanenetes de pintura roja. La decoración pintada pudo haber estado en el casquete del frente original y la inscripción en su parte posterior. De todas formas, no se puede descartar la posibilidad de que la inscripción haya sido agregada más tarde, en la antigüedad.
Idealmente las criptas familiares tenían un espacio de circulación para el portaféretro, un estante para preparar el cadáver y un nicho para albergar el cuerpo hasta que los huesos secos pudieran ser transferidos a un osario. Se supone que la decoración o las inscripciones de los osarios eran hechas en la cara más larga, para poder ser vistas. Las dimensiones de estas cajas de piedra eran lo suficientemente grandes como para acomodar intactos los huesos más largos del cuerpo. En comparación con otros osarios hallados, se puede inferir por el tamaño del de Jacobo, que perteneció a un hombre de estatura pequeña.
La calidad de los osarios producidos en Jerusalén empeoró mucho en el año 70 d.C., luego de la masacre de muchos judíos durante la destrucción del Templo de Jerusalén. Los que sobrevivieron o volvieron, perdieron los recursos para explotar las canteras de mejor piedra. Esta práctica cesó en el año 135 d.C. con el fracaso de la revuelta de los judíos en contra de la ocupación romana.
Dudas acerca de la teoría propuesta por Lemaire Muchos estudiosos son escépticos acerca de la autenticidad de esta caja fúnebre por la imposibilidad de demostrar que el Jesús mencionado en el texto sea, efectivamente, Jesús de Nazareth.
El argumento principal para la identificación de Santiago con Santiago "cabeza de la Iglesia de Jerusalén", es la añadidura "hermano de Jesús". Si bien para Lemaire estas palabras manifiestan que el Jesús de la inscripción es un personaje célebre, para el arqueólogo Kyle McCarter, de John Hopkins University, podría ser indicador de que el "hermano" fue simplemente el que realizó el enterramiento o el poseedor de la tumba. Juan Chapa, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Navarra, argumenta que el escrito más antiguo del Nuevo Testamento, la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses datable en torno al año 51, nunca habla de "Jesús, el hijo de José", sino de "Jesús, el Cristo y Señor". La inscripción podría ser apropiada, si durante el ministerio de Jesús, uno de sus "hermanos" llamado Santiago hubiera muerto, y se le hubiera querido identificar como alguien emparentado con el famoso nazareno.
Según Ben Witherington, profesor de Nuevo Testamento del Asbury Theological Seminary, la carta de Santiago presenta a su autor como "Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo". Con independencia de que fuera Santiago el autor o que la escribiera alguien vinculado a él unos años después de su muerte, no cabe duda de que Santiago o sus discípulos reconocen a Jesús como el Cristo, no como "Jesús" sin más o "Jesús, el hijo de José".
Francisco Varo, Profesor de Sagrada Escritura de la Universidad de Navarra, sostiene que no es posible identificar al personaje del osario con ninguno de los dos Apóstoles de Jesús que llevan el nombre de Ya'aqob. Según los datos evangélicos (Mt 10, 2-3), Santiago el Mayor era hijo de Zebedeo y Santiago el Menor era hijo de Alfeo.
Las reservas al estudio de Lemaire son de dos tipos. Las primeras son de aquellos que rechazan comentar los vestigios procedentes de fuentes no oficiales. "Desde un punto de vista científico --responde Lemaire-- no hay derecho a ignorar las inscripciones que figuran sobre objetos descubiertos por azar. Si no, no se tomaría en cuenta una gran parte de los manuscrito de Qumran", los famosos manuscritos del Mar Muerto. La otra crítica proviene de los exégetas católicos, contrariados de ver así establecido el lazo fraternal entre Jesús y Jacobo. Aunque evocados explícitamente en la Biblia, esta fraternidad pone en tela de juicio nada menos que el dogma de la virginidad perpetua de María.
¿Quién fue Santiago (o Jacobo)? Según Flavio Josefo, el historiador judío del siglo I, Jacobo -conocido también como Santiago o Tiago- fue condenado a muerte en el año 62 o 63 d.C. por predicar la divinidad de Jesús. Para él, Santiago era conocido por ser "el hermano de Jesús, también llamado Cristo, Jacobo de nombre", no por ser hermano de "Jesús, el hijo de José". Sin embargo, el grado de relación sanguínea entre Santiago y Jesús ha sido largamente debatido.
Algunos Católicos Protestantes, interpretando el Nuevo Testamento, se inclinan por la hermandad biológica entre Jesús y Santiago, considerando a este último como un hijo de José y María, nacido después de Jesús. Para el Vaticano, la Virgen María sólo concibió a Cristo por la gracia divina.
La Iglesia Griega Ortodoxa, muchos protestantes y otras iglesias orientales, creen que Santiago fue el hermanastro mayor de Jesús, considerando la alusión del apócrifo "Protoevangelio de Santiago" (9,2) en el que José era viudo y tenía hijos cuando tomó como esposa a María.
Aunque en varios pasajes de la Biblia se lee sobre los "hermanos" de Jesús, la Iglesia Católica Apostólica Romana entiende que esta palabra es un modo semítico para designar a los "parientes"; proponiendo la teoría de que Jesús y Santiago "el Menor" (hijo de Alfeo y María, hermana de la madre de Jesús), fueron primos en primer grado. La conversión de Santiago en discípulo fue posterior a la aparición del Señor "resucitado", pasando a tener un significativo rol de liderazgo en la Iglesia de Jerusalén.
Por otro lado, en las narraciones de la infancia, Jesús aparece como el único hijo de María y José. Cuando Lucas en 2,7 habla de Jesús como el primogénito nos quiere decir que siendo el primero, se le aplica la ley en su relación con Dios y el templo (Lc 2,22-24). Cuando la familia sube a Jerusalén para cumplir el rito llamado "hijo del mandamiento", según le correspondía a Jesús al cumplir 12 años, no se habla de ningún hijo más, a pesar de lo vivo de las escenas (Lc 2,41-50).
La existencia de Jesucristo Según se sabe, el primer documento extraevangélico sobre la existencia de Jesucristo fue el informe de Poncio Pilato -el que se lavó las manos para no tener culpa en la muerte de Jesucristo- al emperador Tiberio, sobre la condena a la pena capital, conservado en los archivos del Imperio Romano, quizás hasta el siglo III.
Los acontecimientos en torno a la crucifixión de Jesucristo y la persecución contra sus seguidores, aparecen en las crónicas de Josefo Ben Matatías -conocido también como Flavio Josefo-, cuando fue llevado a la capital del imperio y empezó a escribir en latín. Menciona en el capítulo XX de sus Antigüedades Judías, a Santiago el Menor -obispo de Jerusalén- como "hermano de Jesús", que llaman el Cristo, a quien califica en el capítulo XVIII como "un hombre sabio que realizó obras sorprendentes".
Tácito, en sus Anales, escribe que "el fundador de esta secta, de nombre Cristo, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato, siendo emperador Tiberio". Suetonio, a su vez, se refiere a "un cierto Cresto (sic), utilizando una transcripción errónea de la versión griega de la palabra «ungido»".
Los manuscritos del Mar Muerto, cuyos primeros rollos fueron descubiertos en 1947, y que ya han sido totalmente descifrados, dieron luz sobre el periodo del que emergieron el cristianismo y el judaísmo rabínico. Estos documentos, escritos entre 250 A.C. y 68 D.C., están formados por tres partes, cuya tercera es la más interesante en el plano histórico. Escrita por una secta judía -los esenios-, y dirigidos por un "maestro de justicia", vivían en el desierto para "preparar los caminos del Señor". Sus reglas de vida eran, por tanto, muy estrictas, marcadas por una gran exigencia de pureza. Esta secta habría prefigurado las primeras comunidades cristianas, y algunos investigadores se preguntan si su "maestro de justicia" no habría sido Cristo, hipótesis rechazada que los textos concernientes a los esenios no permiten confirmar.
Por último, deben recordarse otros hallazgos arqueológicos que confirma el carácter histórico de personajes protagonistas de los Evangelios. En Cesarea Marítima se halló hace ya unos años una inscripción en la que se menciona expresamente al procurador Poncio Pilato.
En una cueva situada en el Bosque de la Paz, en el sur de Jerusalén, a principios de 1990 se encontraron varias cajas con huesos, algunas volcadas y otras intactas. Dos de los osarios tenían tapas y en cada uno de sus lados estaba grabada la inscripción «Caifás». Los investigadores creen que se trata de la tumba del sumo sacerdote.
El aspecto físico de Jesús Si bien la Biblia no ofrece una descripción física de Jesús, sabemos que los primeros cristianos utilizaron imágenes alegóricas del hijo de Dios, que podían variar desde un pez hasta una cruz. Pero cuando comenzaron las persecuciones, los símbolos dieron paso a un concepto más real de Jesucristo. La intención era hacer al personaje más cercano, dándole una apariencia humana, más fácil de asimilar y hasta de admirar.
En Europa Occidental, donde surgió la mayor parte de la simbología cristiana, la imagen de un Jesucristo blanco era fácil de aceptar, y durante las Cruzadas, los europeos se convencieron de que quienes tenían una tez más oscura eran "infieles".
Las imágenes de los grandes maestros de la pintura, desde Velázquez a Rembrandt, nos muestran un Jesús de pelo castaño claro, media melena, delgado, de rasgos delicados y, sobre todo, de tez clara; descripción que según nuevos estudios, podría estar muy lejos de la realidad.
En una reciente serie especial de la BBC, titulada "Hijo de Dios", se ha recreado el posible rostro de Jesucristo, utilizando modernas técnicas forenses. La imagen construida a partir del cráneo de un hombre judío del siglo primero, muestra unas facciones fuertes en claro contraste con las delicadas imágenes clásicas o las figuras visibles en las iglesias. En cuanto al tono de piel, los expertos coinciden en la idea de una tez oscura, más característica de los climas desérticos de Medio Oriente.
La visión clásica del aspecto físico de Jesús ha sido desafiada en otras partes del mundo, incluso antes de que lo hicieran los productores e investigadores de la serie de la BBC.
El supuesto osario del apóstol Santiago es falso Según la Dirección de Antigüedades de Israel
La Dirección de Antigüedades de Israel anunció que el supuesto osario de los restos del apóstol Santiago, lapidado el año 62 d.c., es falso.
La urna mortuoria, que contiene la inscripción «Jacob (es decir, Santiago), hijo de José, hermano de Jesús», acaparó la atención de la opinión pública cuando en noviembre del 2002 la «Biblical Archeology Review» se había interesado por ella.
El descubrimiento había creado polémica, pues según algunos desmentiría la posición de la Iglesia católica, según la cual, Jesús fue hijo único de la Virgen María.
El director de la Dirección de Antigüedades de Israel, Shuka Dorfman, afirmó al hacer público los resultados del estudio: «El osario es real. Pero la inscripción es falsa. Lo que significa es que alguien cogió una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa».
Gideon Avni, presidente del Comité de arqueólogos que investigaron el osario, dijo a los periodistas que la conclusión era unánime.
El comité también descubrió que la piedra de la que fue tallada el osario era más típica de Chipre y el norte de Siria que del antiguo Israel.
La urna pertenecía al anticuario israelí Oded Golan, quien la había comprado en los años setenta. El año pasado, André Lemaire, epigrafista de la Sorbona, estudió el osario, por invitación de Golan, y concluyó afirmando su autenticidad.
|
|