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definición se puede citar a la energía térmica. Cuando un objeto tiene mucha energía térmica podemos decir que está caliente, pero cuando no tiene casi o es nula decimos que está frío, sería absurdo afirmar que el frío existe, así es, el frío no existe, lo que si existe es la ausencia de energía térmica.
Diferentes escalas para referirse al mal: De acuerdo con las cuatro escalas del sistema axiológico se pueden obtener algunas conclusiones acerca del problema del mal.
-La primera escala, la bipolaridad exclusiva, no sproporciona una visión del mal sumamente pesimista ya que lo que no es bueno, es malo definitivamente. Y como no hay muchas cosas buenas.. el hombre con esta escala entra en angustia con mucha facilidad.
-En cambio la escala del cero absoluto logra abstenerse del empleo de dos términos diferentes para señalar los extremos opuestos. Así, por ejemplo, la energía calorífica es una buena expresión para indicar cualquier grado de calor. Cuando se da poca energía calorífica, el sistema bipolar empieza a utilizar el término frío.
-El uso del sistema bipolar de categorías para referirse al mal ha dado origen a una teoría en la historia del pensamiento la cual ha recibido el nombre de maniqueísmo. Aunque esta teoría es propia de la Teología, no deja de abarcar una vertiente filosófica.
La Postura de Pierre Teilhard De Chardin: Este autor nos proporciona una pista para comprender la existencia de cosas y personas malas, según el, el universo está en constante evolución y todo tiende hacia un estado de perfección que llama el Punto Omega. A partir de esto se infiere que, mientras estemos en evolución, lo normal es encontrar muchos grados de imperfección, y esto es precisamente a lo que nosotros llamamos mal. En otras palabras el mal es nuestro modo de percibir y catalogar el estado imperfecto de las cosas que aún no llegan a su etapa definitiva de evolución, el mal es lo que nos falta para llegar a la perfección, la cual, obviamente no es lo que abunda. Una consecuencia que se obtiene a partir de esta postura es que no habría que escandalizarse por tantos sucesos negativos que están pasando en nuestra realidad ya que no son sino la expresión de una etapa intermedia en el proceso evolutivo del universo. Pero este modo de ver las cosas no tiene porqué llevarnos a tomar una postura de indiferencia o de apatía ante los males que se constatan. Al contrario, el incremento de la bondad es precisamente la responsabilidad de la persona que toma conciencia de las etapas de evolución del mundo en que vive.
El conocimiento holístico frente al mal: Trata de referirse al bien y al mal de otra manera, esta prescinde de estructuras noéticas, aun cuando no sea en forma total. Si prescindimos de las estructuras noéticas del bien y el mal, podemos establecer una tesis que no deja de ser extraña en el mundo occidental: Las cosas simplemente son. El calificativo de bueno o malo es un añadido que hacemos en función de una comparación con un criterio dado. Los orientales sostienen por medio de un famoso aforismo: El bien y el mal son una enfermedad de la mente.
La Existencia del mal y la bondad de Dios: Esta postura nos dice que no existe un Dios malo como lo dice el maniqueísmo, sino lo que ocurre es que Dios ha creado un mundo en evolución y, por tanto, un mundo que necesariamente implica etapas de imperfección y de acercamiento al ideal que todos asumen como perfecto. Hace énfasis en que no debemos lamentarnos por lo malo que ocurre ya en sí el mal no existe, solo existe un faltante de perfección en las cosas que para nosotros son malas, y debemos de tratar de sacarle provecho a todo lo que ocurra ya que como dice el dicho "no hay mal que por bien no venga" o no hay nada tan malo que no nos pueda proporcionar algún beneficio.
La Responsabilidad del Hombre frente al mal: Los que nos dice esta postura es que aunque el mal es la imperfección la cual no se ha logrado eliminar del todo debido a que estamos en un proceso de evolución y no tenemos por que alarmarnos, no debemos de tener una actitud de irresponsabilidad ante nuestros actos. Debemos ser responsables con nosotros y no convertirnos en personas apáticas, tratar de ampliar nuestro horizonte axiológico mediante el estudio. Pero existen situaciones en las que no todos los seres humanos podrán desarrollarse correctamente como individuos ya que aunque quieran asumir la responsabilidad de ser individuos mejores pudiera ser que la situación en que se encuentren, económica, emocional, física, etc. No les permita desarrollarse como personas, pero al fin y al cabo es el costo de la evolución.
La actitud Positiva frente al mal: La humanidad en su evolución llega a capta ciertos valores y realiza la comparación con los hechos que le rodean. El resultado de dicha comparación es deprimente por lo que se llega a una etapa de "conciencia infeliz", y es que en efecto, cuando más claro aparece el horizonte de los valores, más fácil surge el juicio negativo hacia la realidad que nos rodea. El error no está en el juicio de evaluación, sino en la pretensión de que ese juicio es completamente objetivo. En contrate lo que se propone es la de ser que "el ser es lo que es" sin mayor calificación. El calificativo de bueno o malo está en nuestra mente, cualquier situación podría considerarse como buena o mala según el criterio que se utilice para emitir el juicio evaluatorio. Lo que se deriva entonces es una actitud de obtener provecho aun de aquello que se considera negativo y que deprime a la mayoría de gente. Ahora bien, la actitud positiva frente al mal no está en pugna con la compasión frente a las personas que padecen alguna enfermedad, una injusticia o la muerte de un ser querido. La empatía y la compasión son virtudes propias de aquellas personas que saben desprenderse de sus propias categorías y comparten con los demás sus propias situaciones. Este criterio se puede aplicar también ante lo que se llama "el mal moral, el acto deshonesto, el pecado, el acto humano malo". Por supuesto que existen actos humanos malos, es decir, que no están de acuerdo con los valores morales, con las exigencias de la naturaleza humana. La perspectiva que acabamos de mencionar se puede aplicar de la siguiente manera: la persona que ejecuta un acto humano malo de todas maneras ha elegido un bien, algo que atare su voluntad, a su naturaleza; de no ser por esto el sujeto no elegiría tal conducta. El que roba quiere el dinero del Banco, lo cual e su bien. El que fornica quiere el placer sexual, que también un bien. El mal moral está en desorden con respecto a las normas morales, o mejor dicho, con respecto a las exigencias de la naturaleza humana. Podemos concluir, pues que aun en el hecho del mal moral existe un bien. Así se explica que de hecho existan personas adictas a esos bienes. Lo cual no impide la reprobación de dichos actos por parte de las normas morales y de una sana actitud Ética.
Definición y División de la Ley Moral
Además de las leyes físicas que gobiernan a los seres materiales no encontramos con las leyes morales que gobiernan al hombre en su conducta libre. Santo Tomás d Aquino definió la ley de la siguiente manera "Es una ordenación de la razón, promulgada para el común por quien tiene el cuidado de la comunidad". Dicha definición tiene un contenido intrínseco en ella:
"Ordenación...": Una ley es una orden o mandato, la palabra orden significa en general la correcta disposición de las partes en el todo.
"...de la razón...": Significa que la fuente o el origen de la ley es la razón. Solamente así se garantiza la correcta legislación, con carácter universal.
"...promulgada...": Significa dictaminada o publicada. Esta promulgación puede ser explícita (en el caso de las leyes positivas) o implícita (en el caso de las leyes naturales), de tal modo que el hombre tiene que descubrirla tal como está inscrita en la misma naturaleza humana.
"...para el bien común": Esta es la finalidad de la ley moral. No se trata de beneficiar solamente a la autoridad o aun sector, sino a la comunidad en general, aun cuando esto implique el sacrificio de ciertos bienes particulares.
"...por quien tiene el cuidado de la comunidad": Nos indica quién es la persona que debe dictar las leyes. Efectivamente, es la autoridad, el jefe de la comunidad, aquel que ha asumido la responsabilidad de preocuparse por el bienestar de la sociedad, ése es el más indicado para dictar las leyes correctas, en función del conocimiento que debe adquirir acerca de las necesidades de los súbditos.
En sí, estas son las cualidades que debe tener una ley moral. En la medida en que llegue a carecer de alguna de ellas pierde su validez como ley moral. No hay que olvidar que el núcleo o esencia de la ley moral está en ser una expresión de la razón, de la recta razón, que trasciende los intereses inmediatos, y dispone las cosas en el puesto que les corresponde.
Una vez definida la ley moral es importante saber su división, normalmente se dividen de esta manera según sus carácterísticas:
Por su naturaleza: La ley moral puede ser imperativa (manda hacer algo), prohibitiva (lo impide) y permisiva (solamente dice lo que es lícito).
Por su promulgación: La ley moral puede ser natural (está escrita en la propia naturaleza y debe ser descubierta por el hombre y no es el producto de la inventiva de éste) o positiva (está escrita materialmente en un código).
Por su duración: La ley es eterna (siempre ha tenido y tendrá vigencia, sólo se concibe en la mente de Dios) y temporal (tiene una vigencia transitoria).
Por su autor: La ley es divina o humana. Hay que decir que la ley natural sólo puede ser divina (es decir, procede de Dios, creador de la naturaleza). En cambio, la ley positiva puede ser divina o humana, pues tanto el hombre como Dios pueden dictar leyes que expliquen la ley natural.
De todos estos tipos de leyes destacan: ley eterna, ley natural, ley positiva en ese orden.
Jerarquía de la Leyes
Como ya se mencionó, las leyes manifiestan una ordenación de mayor a menor importancia, en vista de su origen y su contenido. A continuación se mencionan y explican cada una de estas jerarquías.
La Ley Eterna: Entre todas las leyes, ésta es la primera, la ley eterna. Es decir la ley que está, desde siempre, en la mente de Dios y que rige el Universo en todos sus aspectos).. Puesto que no conocemos directamente a Dios, tampoco tenemos conocimiento directo de la ley eterna. Sin embargo, se demuestra que existe esa ley, desde el momento en que notamos el orden y la armonía del Universo. Para poder, entonces, explicar ese orden y armonía, se necesita admitir la existencia de leyes que lo rigen, este es el caso de las leyes eternas.
La Ley Natural: Es una participación de la ley eterna, está inscrita en la naturaleza humana, y tiene como finalidad, regir los actos libres del hombre; esta ley tiene la propiedad de ser universal e inmutable. Es universal (válida para todos los hombres, de cualquier raza, época y lugar), ya que está inscrita en la naturaleza humana que es la misma en todos los hombres, por lo tanto, todo hombre, por el hecho de serlo, tiene grabada, en sí mismo, esa ley natural, a la cual debe someterse. La ley natural es además inmutable, es decir, con cambia con el tiempo, puesto que la naturaleza humana no cambia. Pero aunque la ley natural no cambie, el conocimiento que tenga los hombres acerca de ella si puede cambiar en las diferentes épocas y culturas.
La ley Positiva: Es la que se promulga explícitamente en un código, y sirve como complemento a la ley natural, pues desarrolla y explica cómo debe actuar el hombre en situaciones más concretas. Estas leyes pueden ser divinas o humanas. El decálogo del Sinaí es un ejemplo de una ley positiva divina. Las leyes positivas humanas abarcan todo lo que se llama derecho positivo, incluyen las Constituciones, los Códigos Civiles, etc. Las leyes positivas deben de ser justas (que esté de acuerdo con la ley natural), útiles (que no se multiplicaran en exceso, pues darían lugar a una opresión) y estables (aunque no posea la inmutabilidad de la ley natural, por lo menos, tenga cierto lapso razonable de vigencia, para que coopere efectivamente al bien de la comunidad).
En resumen:
-Las Leyes eternas rigen el universo desde la mente divina. -Las Leyes naturales son una participación de las leyes eternas y rige a los hombres en sus actos libres. -Las Leyes positivas son un complemento de las Leyes naturales, y en ellas deben basarse para que sean justas.
17. La Obligación Moral
Una vez explicados los temas de la noción, clases y jerarquía de ley, podemos ahora enfocarnos al problema de la fundamentación moral, ¿realmente obligan las leyes?, ¿Qué se entiende por obligación moral?. Para esto tendremos que definir primero lo que es en realidad la Obligación Moral.
La auténtica Obligación Moral no s la obligación que se siente por la presión externa, ni el temor al castigo, tampoco es la acción del Super Yo, que desde el inconsciente impulsa el cumplimiento de las normas inflexibles y, la mayoría de las veces inadecuadas. No es mucho menos ese tipo de acción psíquica originada por el inconsciente. La Auténtica Obligación Moral lejos de ser una presión originada en la autoridad, o en la sociedad, o en el inconsciente, o en el miedo al castigo, es de tipo racional. Se define así "Es la presión que ejerce la razón sobre la voluntad, enfrente de un valor".
Cuando una persona capta un valor con su inteligencia, se ve solicitada por dicho valor, y entonces la inteligencia propone a la voluntad la realización de tal valor. Pero la inteligencia presiona suavemente, sin suprimir el libre albedrío; simplemente ve una necesidad objetiva y como tal la propone a la voluntad para su realización. Se trata pues, de una exigencia propia de la razón, fundamentada en un valor objetivo, pero nacida en lo más íntimo y elevado de cada hombre: su propia razón. Por lo tanto la Obligación Moral es autónoma y no incompatible con el libre albedrío.
Una vez definida la obligación moral lo que sigue es fundamentarla. La base de la obligación, tal como se explicó, es la razón frente a un valor. Por estos e dice que el fundamento próximo de la obligación moral es el valor. Y no solo en el plano subjetivo, sino que también en el plano objetivo, ya que, la ley es la expresión de un valor originada en la razón. Esta misma ley la cualidad de producir en el sujeto, que se guía por su recta razón, el sentimiento de obligación. A esto se le llama "obligatoriedad de la ley", propiedad típica y que se deduce a partir del valor expresado por ella. En otras palabras: el hombre, con su razón, trasciende al plano de los hechos y percibe el valor de las leyes, con esto el mismo se impone una obligación o exigencia de tipo racional, sin menospreciar su libre albedrío y su autonomía. Esta es la fundamentación de la Obligación Moral.
Existe además una fundamentación superior de la obligatoriedad de la ley natural. Puesto que su origen está en la mente divina, se dice que el fundamento último de su obligación es Dios. Por consiguiente, quien obedece una ley impersonal por propio convencimiento, ha logrado ya bastante; pero quien obedece la misma ley en atención a si origen (Dios), alcanza un nivel superior, no sólo en la eficacia de su actuación, sino en la elevación de su intención, y en la valoración moral de su conducta. No es lo mismo obedecer un reglamento frío que actuar por amor a Dios. En conclusión, el fundamento próximo de la obligación es el valor; y el fundamento último es Dios.
Propiedades del Acto Honesto
La Ética es una ciencia práctica, por lo tanto, está hecha para ser encarnada en la conducta humana. Lo normal de derecho pide su realización hasta convertirse en lo normal de hecho. La obligatoriedad de esa presión por parte de la razón, para que la voluntad escoja el valor propuesto. La realización de la moral se puede estudiar bajo varios aspectos. El principal es la serie de deberes que en concreto se imponen a cada persona en relación con los demás hombres, consigo misma, con Dios, con la sociedad, como profesional, etc. Pero antes de estudiar los deberes del hombre debemos mencionar y describir las propiedades de un acto honesto que forma parte de la conducta humana.
Responsabilidad: Es la propiedad del acto humano por la cual el sujeto que lo ejecuta debe dar cuenta de él, es decir, debe participar de los beneficios, si el acto es honesto o reparar los perjuicios si el acto es deshonesto. La responsabilidad está en función de la libertad del sujeto. La razón de la responsabilidad que recae sobre él está justamente en el hecho de que ese acto se ha originado en una elección libre del sujeto.
El Mérito: Es el derecho a una recompensa por haber actuado bien. Lo contrario sería el demérito. Este derecho a la recompensa tiene su base en el hecho de que un acto honesto produce beneficios a otras personas. Esas personas, por lo tanto, deben de recompensar el beneficio recibido. En la Filosofía escolástica, a este mérito se le conoce como de condigno o de estricta justicia. Además, existe el mérito de congruo, y es el derecho a una recompensa en virtud de una recompensa. Este es el tipo de mérito que tiene el hombre respecto a los premios otorgados por Dios. Existe un segundo concepto de mérito: es el incremento de valor moral, en virtud de los actos honestos ejecutados. Esta clase de método está relacionado con la bondad y el beneficio del acto.
La Sanción: Es el correspondiente premio o castigo que se merece por el cumplimiento o violación de la ley. Se consideran dos tipos de sanción: la intrínseca que es la consecuencia natural de la misma conducta humana, por ejemplo, la satisfacción o el reproche de la propia conciencia. Y la extrínseca que es el premio o castigo expresamente señalados por el legislador, a aparte de la sanción intrínseca o natural. Es necesario evitar dos extremos opuestos respecto a la sanción. Ya que algunos abusan de los premios, de tal manera que, llegan a deformar la conciencia del educando de modo que el acto honesto se convierte para ellos en el premio que les dan por hacerlo. Tampoco hay que exagerar en los castigos ya pueden causar que los educandos se conviertan en sujetos tímidos y apocados o en su caso, rebeldes. La sanción correcta tiene como finalidad inclinar a los hombres hacia el bien y apartarlos del mal. Tiene una función preventiva y además trata de corregir al que ejecuta actos deshonestos procurando que no reincida; ésta es la función medicinal.
El Progreso moral: Consiste en el mejor conocimiento y aplicación de las normas morales. Puede registrarse tanto individual como colectivamente. Independientemente del juicio que se haga con relación a la moral de la humanidad es necesario evitar el optimismo y pesimismo exagerados. Ni es cierto que el pasado fue mejor, ni tampoco es cierto que sólo lo moderno tiene valor. En todo caso el progreso moral, tanto individual como colectivo, suele manifestarse en función de estas dos cualidades, por lo menos:
-en el plano intelectual, la tolerancia (respeto a las ideas de otros) -en la línea de la voluntad, la tendencia a la unidad (es decir, a la solidaridad y cohesión entre los diferentes estratos o miembros de una sociedad).
La Esencia de la Virtud
La virtud es otra propiedad de los actos, honestos, en cuanto que se repiten y dejan en el sujeto una huella que facilita la buena conducta. Sin embargo, no todos aprecian la virtud como un valor moral positivo.
Por eso es necesario definir con mayor precisión la esencia de la virtud, aclarar los malentendido y describir las principales virtudes concretas que el hombre de hecho posee.
La virtud es una cualida: En primer lugar, no deben confundirse la virtud y el acto honesto. Una persona puede realizar actos honestos son tener virtud. Ésta es una cualidad que inclina y facilita la realización de dichos actos.
Cualidad adquirida: Este dato es muy importante ya que no hay virtudes innatas. Todas deben adquirirse basándose en un esfuerzo y repetición. La virtud, como todo valor moral, depende de la actuación voluntaria y libre del sujeto. Otros valores pueden heredarse, mas la virtud no.
Es una cualidad estable: Las virtudes son hábitos buenos, se adquieren y poseen cierta estabilidad en la persona, son, además, susceptibles de incrementarse lentamente de modo positivo o negativo.
Facilita el acto honesto.: Ese es el efecto de la virtud. Quien la posee tiene mayor facilidad para actuar bien; lo hace con agrado y, además, puede realizar actos que, sin ella, sería imposible.
De todo lo anterior podemos sacar la siguiente definición de la virtud: Es una cualidad estable y adquirida que facilita el acto honesto.
Las virtudes pueden ser naturales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) o sobrenaturales (fe, esperanza y caridad), según que corresponda al nivel humano o estén por encima de las capacidades propias de la naturaleza del hombre. También se dividen en intelectuales (prudencia, ciencia, arte, sabiduría e intuición) y morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), según residan ya sea en los apetitos o en la inteligencia.
Las virtudes morales hacen al hombre bueno. No es posible usarlas mal. En cambio las virtudes intelectuales sólo hacen bueno al hombre en cierto aspecto, y, en algunos casos, podrían estar en contra del valor moral. Por ejemplo: la justicia siempre es un valor moral positivo. En cambio, el arte o la ciencia podrían utilizarse incorrectamente (crimen, guerra, pornografía), proporcionando al sujeto valores morales negativos. Solamente la prudencia es al mismo tiempo intelectual y moral.
Prudencia: Es la virtud de la razón, por la que el hombre sabe lo que hay que hacer o evitar en momento presente.
Justicia: Consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Una persona que de modo contan te, respeta los derechos ajenos y le da a cada uno lo que se le debe, tiene la virtud de la justicia. Se pueden considerar tres clases de justicia: conmutativa, distributiva y legal o social.
-La justicia conmutativa rige las relaciones entre personas particulares -La justicia distributiva rige las relaciones entre la sociedad y el súbdito - La justicia legal o social rige las relaciones del individuo con respecto a la sociedad es la voluntad de actuar en atención al bien común.
Fortaleza: Es la firmeza del alma, capaz de vencer las dificultades propias de la vida.
Templanza: Es la virtud cuyo objeto consiste en moderar los placeres sensibles. Puede tomar la forma de sobriedad, en lo que se refiere al gusto por los alimentos y la bebida; o bien, castidad, cuando modera el instinto sexual. La humildad es también una forma de templanza, puesto que modera el gusto excesivo por la propia fama y gloria.
El hombre vive en sociedad, y por lo tanto recibe la influencia de los estatutos y realización de sus instituciones. Como son la Familia, la Escuela, el estado y la Iglesia.
18. Ética Profesional
Ya definimos a la Ética como la ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos ahora nos toca definir lo que es la Profesión. La profesión puede definir como "la actividad personal, puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana".
En un sentido estricto esta palabra designa solamente las carreras universitarias. En sentido amplio, abarca también los oficios y trabajos permanentes y remunerados, aunque no requieran un título universitario.
En virtud de su profesión, el sujeto ocupa una situación que le confiere deberes y derechos especiales, como se verá:
La Vocación: La elección de la profesión debe ser completamente libre. La vocación debe entenderse como la disposición que hace al sujeto especialmente apto para una determinada actividad profesional. Quien elige de acuerdo a su propia vocación tiene garantizada ya la mitad de su éxito en su trabajo. En cambio, la elección de una carera profesional sin tomar en cuenta las cualidades y preferencias, sino, por ejemplo, exclusivamente los gustos de los padres, o los intereses de la familia, fácilmente puede traducirse en un fracaso que, en el mejor de los casos, consistiría en un cambio de carrera en el primero o segundo año, con la consiguiente pérdida de tiempo y esfuerzo.
Finalidad de la Profesión: La finalidad del trabajo profesional es el bien común. La capacitación que se requiere para ejercer este trabajo, está siempre orientada a un mejor rendimiento dentro de las actividades especializadas para el beneficio de la sociedad. Sin este horizonte y finalidad, una profesión se convierte en un medio de lucro o de honor, o simplemente, en el instrumento de la degradación moral del propio sujeto.
El Propio beneficio: Lo ideal es tomar en cuenta el agrado y utilidad de la profesión; y si no se insiste tanto en este aspecto, es porque todo el mundo se inclina por naturaleza a la consideración de su provecho personal, gracias a su profesión. No está de más mencionar el sacrificio que entrañan casi todas las profesiones: el médico, levantándose a media noche para asistir a un paciente grave; el ingeniero, con fuertes responsabilidades frente a la obra, etc. La profesión también gracias a esos mismos trabajos, deja, a l final de cuentas, una de las satisfacciones más hondas.
Capacidad profesional: Un profesional debe ofrecer una preparación especial en triple sentido: capacidad intelectual, capacidad moral y capacidad física.
La capacidad intelectual consiste en el conjunto de conocimientos que dentro de su profesión, lo hacen apto para desarrollar trabajos especializados. Estos conocimientos se adquieren básicamente durante los estudios universitarios, pero se deben actualizar mediante las revistas, conferencias y las consultas a bibliotecas.
La capacidad moral es el valor del profesional como persona, lo cual da una dignidad, seriedad y nobleza a su trabajo, digna del aprecio de todo el que encuentra. Abarca no sólo la honestidad en l trato y en los negocios, no sólo en el sentido de responsabilidad en el cumplimiento de lo pactado, sino además la capacidad para abarcar y traspasar su propia esfera profesional en un horizonte mucho más amplio.
La capacidad física se refiere principalmente a la salud y a las cualidades corpóreas, que siempre es necesario cultivar, como buenos instrumentos de la actividad humana.
Los Deberes Profesionales: Es bueno considerar ciertos deberes típicos en todo profesional. El secreto profesional es uno de estos, este le dice al profesionista que no tiene derecho de divulgar información que le fue confiada para poder llevar a cabo su labor, esto se hace con el fin de no perjudicar al cliente o para evitar graves daños a terceros. El profesional también debe propiciar la asociación de los miembros de su especialidad. La solidaridad es uno de los medios más eficaces para incrementar la calidad del nivel intelectual y moral de los asociados. En fin al profesional se le exige especialmente actuar de acuerdo con la moral establecida. Por tanto, debe evitar defender causas injustas, usar sus conocimientos como instrumento de crimen y del vicio, producir artículos o dar servicios de mala calidad, hacer presupuestos para su exclusivo beneficio, proporcionar falso informes, etc. Cuando un profesional tiene una conducta honesta, dentro y fuera del ejercicio de su profesión, le atraerá confianza y prestigio, lo cual no deja de ser un estímulo que lo impulsará con más certeza en el recto ejercicio de su carrera.
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